Pasar tu línea de la tarjeta de plástico a una eSIM lo hace tu operadora: no es algo que puedas hacer tú por tu cuenta con una app. El proceso es rápido, pero conviene saber qué comprobar antes.
1. Comprueba que tu móvil admite eSIM
El método infalible: marca *#06# en la app de teléfono. Si entre los identificadores aparece un EID (un número largo, de 32 dígitos), tu móvil la admite. Si solo ves el IMEI, no.
Ojo con un detalle: existen variantes por país del mismo modelo sin eSIM, así que la ficha técnica del fabricante no siempre acierta. El *#06# en tu aparato concreto vale más.
2. Pide el cambio a tu operadora
Se solicita desde su app, desde su web o en una tienda. Según la compañía te darán:
- Un código QR que escaneas con el móvil.
- O un código de activación que introduces a mano.
- O una activación automática desde su propia app.
El precio varía: muchas lo hacen gratis, otras cobran una pequeña cantidad como si fuera un duplicado de SIM.
3. Actívala en el móvil
- iPhone: Ajustes → Datos móviles → Añadir eSIM → escanear el QR.
- Android: Ajustes → Conexiones (o Red e Internet) → SIM → Añadir eSIM o Descargar una SIM.
Hazlo con wifi y con la SIM física todavía puesta. Cuando la eSIM quede activa, la física deja de funcionar: entonces ya puedes retirarla.
Antes de empezar, ten esto en cuenta
- El móvil no puede estar bloqueado por otra operadora.
- Guarda el QR o el código: en algunas compañías solo sirve una vez, y si lo pierdes hay que pedirlo de nuevo.
- Habrá un corte breve de servicio durante el cambio. No lo hagas justo antes de un viaje ni esperando una llamada importante.
- Si usas la SIM para recibir códigos de verificación por SMS, asegúrate de tener otra vía de acceso a esas cuentas por si algo se atasca.
Qué ganas y qué pierdes
A favor: contratas datos de otro país desde la app cuando viajas, puedes tener dos líneas en un móvil, cambias de compañía el mismo día y no hay tarjeta que perder ni bandeja que abrir.
En contra: si el móvil se rompe, no puedes sacar la SIM y meterla en otro. Hay que pedir a la operadora que reactive la eSIM en el nuevo aparato. Suele ser inmediato desde su app, pero es la razón por la que a mucha gente le compensa conservar una SIM física de reserva.
Más en redes.







